18.8.19

LAURA DEAN ME HA VUELTO A DEJAR DE MARIKO TAMAKI Y ROSEMARY VALERO-O'CONNELL

No hay comentarios

Título: Laura Dean me ha vuelto a dejar | Autoras: Mariko Tamaki y Rosemary Valero-O'connell | Traducción: Natalia Mosquera | Editorial: La Cúpula | Precio: 29'50€

Vamos a ver, yo no tenía ni idea de qué trataba exactamente este cómic. La portada (¿habéis visto qué PRECIOSIDAD de portada?) y el nombre de Mariko Tamaki eran suficientes para mí. Pensaba, ingenua de mi, que trataba de una relación entre un chico y una chica (insertar risas aquí) que lo dejaban y volvían y no tenía mucho más. Porque el nombre de Freddy es muy ambiguo. Tan ambiguo que Freddy es, efectivamente, una chica, y Laura Dean es su novia. ¡LESBIANAS! ¡VA DE LESBIANAS! Bueno, no solo de eso, pero cuando pasé las primeras páginas y me di cuenta el "ohtiah" que solté se oyó al otro lado de la calle.

En fin, puedo relajarme ya y meterme en materia. El título parece dejar bastante claro que en este cómic hay un componente básico y es que Laura Dean, que es la novia de alguien, no para de dejar a
ese alguien. Pero además de eso (y de las lesbianas) aquí se habla de cosas muy importantes como por ejemplo, la edad de consentimiento, el aborto, la amistad, la toxicidad en relaciones, el dar demasiado cuando la otra persona no da nada... así dicho parece que no habla de nada en concreto, pero Laura Dean me ha vuelto a dejar es una historia maravillosa.

La historia tiene de protagonista a Freddy, una estudiante de diecisiete años que sale con Laura Dean, la chica más popular del instituto. Laura Dean desprende carisma y seguridad, puede tener lo que quiera y cuando quiera. Y a quien quiera. Y eso es un problema para Freddy, porque ella no deja de ser otra de esas cosas que se le antojan a Laura Dean y que no hace más que desechar cuando se cansa de ella. Freddy comenzará a escribir correos a Anna Vice, la consultora amorosa de su revista favorita buscando respuesta a la angustia que le levanta esa relación de ni contigo ni sin ti que tiene con Laura Dean; y también buscará apoyarse en Doodie, su mejor amiga, para poder olvidarse de esa chica que no parece tener las ideas muy claras, y junto a ella irá a una pitonisa que, en el centro donde la gente se reúne para jugar partidas de rol, lee el futuro y da consejos a las personas que acuden a ella con dudas de toda clase. Gracias a esto, tomado como vía de introspección, Freddy poco a poco empezará a ver lo que ya sabe de manera mucho más clara que nunca.

Más o menos, esta es la premisa de este cómic que, con solo rosas, grises y negros y un dibujo y una estética que enamoran, trata temas mucho más complejos de lo que pueda parecer por el cuquismo que inunda sus páginas. Han sido muchas las cosas que han convertido esta historia en una lectura de diez, y el apartado gráfico está entre ellas, por supuesto, pero prefiero centrarme en la historia, en sus personajes y en las cosas que nos cuentan (aunque en un cómic no debemos olvidar que la imagen es un medio narrativo más y que si este no acompaña, pueden salir autenticas cagadas).

Una de las cosas en las que se centra la historia es la manera en la que a veces nos aferramos a las cosas que nos hacen daño por no ser capaces de imaginarnos una vida sin ellas, el miedo al después de, un momento que generalmente, no se suele ver muy claro. Freddy tiene más o menos claro que no puede seguir así, volviendo una y otra vez como un perro donde Laura Dean y tratando a la única amiga que se preocupa de verdad por ella realmente mal. Doodie está ahí hasta que deja de estarlo porque tenemos que darnos cuenta de que las relaciones son bidireccionales y que no podemos esperar recibir y no dar en ningún momento, que en alguna ocasión nos necesitarán y que si no somos capaces de sacar la cabeza de nuestro propio culo para verlo, no merecemos tener a esa persona que se ha desvivido por nosotros a nuestro lado, por duro que suene.

Además, está el... ¿cuantas cosas puedes aceptar con tal de estar al lado de esa persona? Si esa persona quiere una relación abierta y tu no porque te haría daño ¿aceptarías simplemente para seguir con ella o lo dejarías? La experiencia y el sentido común me dicen que la mejor opción siempre es la segunda, pero también hablo desde la experiencia cuando digo que elegir la primera es lo más tentador cuando estás en una situación así. Es lo cómodo y a la vez, lo más duro, seguir sufriendo. Da miedo elegir la segunda opción, siempre da miedo, pero a la larga es lo mejor, y es lo que Freddy deberá aprender en estas páginas, que no puede estar eternamente detrás de alguien que no quiere lo mismo que ella y no solo eso, si no que no parece importarle lo más mínimo lo que ella tenga que decir al respecto. Está bien mostrar este tipo de relaciones, que siempre se pueden ir de un extremo a otro (de ser totalmente indeseables a ser sinónimo de relación sana y libre de cadenas y todo lo demás, censurable), así como ver esta clase de conflictos en relaciones lésbicas. ¿Quién no tiene una amiga o conocida hetero que ha dicho en alguna ocasión "ojalá ser lesbiana"? Se tiene la errónea concepción de que las relaciones lésbicas están libres de problemas cuando ¡sorpresa! Sin tener que irnos a extremos como la violencia intragénero (que existe), las lesbianas también tienen problemas de pareja, como todo el mundo.

En las páginas de este cómic también se habla de cosas como la diferencia de edad en las parejas, en la visión naíf de una adolescente que puede estar encoñada de un tío mayor que ella, en resaltar que en las relaciones entre menores de edad y adultos existe un factor de poder muy importante que hace al menor vulnerable y que puede dejar al susodicho totalmente vendido de la noche a la mañana y que muchas, muchísimas veces, es jugar con fuego. Todo esto sin ser aleccionador, sin tener la sensación de estar asistiendo a una clase de sexualidad del instituto o estar leyendo un hilo de twitter de esos que tanto abundan últimamente.

Laura Dean me ha vuelto a dejar es una lectura orgánica, cuyo apartado artístico acompaña muy bien el tono de la historia, que es duro pero no por ello deja de ser cuquisoftblanditouwu (acabo de crear un nuevo género pasa algo), que habla de relaciones humanas entre adolescentes de una manera real y actual. Perfecto para leer en el sofá un día lluvioso con un té bien caliente, soy incapaz de encontrarle algo malo y es una de las pocas historias a las que le he dado cinco estrellas en Goodreads este año, sin fisuras. Mi recomendación en este caso, creo que no puede estar más clara.

2.4.19

AMOR DE MONSTRUO DE KATHERINE DUNN

1 comentario
Título: Amor de Monstruo | Autora: Katherine Dunn | Editorial: Blackie Books | Traducción: Jordi Mustieles | Precio: 23'90€
Amor de Monstruo es un libro muy crudo y retorcido, y al mismo tiempo, extrañamente hermoso. Olympia Binewski es la narradora de esta historia, una mujer de 38 años enana joroada y albina, que esconde mltitud de secretos, entre otros: que es la madre de Miranda y la hija de Crystal Lil, ambas vecinas del edificio en el que vive. Las páginas de la novela, que son una carta de confesión a su hija para que conozca de donde proviene, son la narración de la familia Binewski y su espectáculo de monstruos de feria llamado Fabulonia.

Olympia y sus hermanos son los hijos de Crystal Lil y Al Binewski, procedentes del mundo cirquense, cuando se enamoraron, se casaron y decidieron tener hijos quisieron continuar con el negocio familiar que les había unido. Así, cuando Crystal Lil queda embarazada, Al le administra todo tipo de drogas, químicos y sustancias que alteran su embarazo para provocar malformaciones en el feto. Muchos no llegan a nacer, pero los que nacen son auténticos milagros de la naturaleza. Olympia no tiene mucho de especial: frente a sus hermanas Elly e Iphy, siamesas ambas, o Arty, un chico anfibio narcisista y algo sociópata, ella no destaca especialmente con su joroba y sus ojos rosas. Tiene una voz preciosa para anunciar los espectáculos, eso sí, y además, se convierte en la sombra de Arty, su querido Arty. Luego está Chick, apodo de Fortunato, el cual al nacer parecía totalmente normal, hasta que se descubrió que no y se libró de ser abandonado a su suerte. Quién sabe, quizás si eso hubiera ocurrido, las cosas le habrían ido mejor...

Os voy a confesar que la cubierta de este libro fue lo que primero me dio al ojo al instante. Pero eso en los tiempos que corren es normal. Se aprecia tanto una buena edición en un mundo editorial plagado de cosas mediocres... y me costó arrancar. Los primeros capítulos están situados en el presente, un presente en el que Oly no es Olympia Binewski si no Olympia McGurk, locutora de radio con una vida sencilla que sólo quiere estar cerca de la familia que no sabe que existe. Vemos como sigue a Miranda, como cuida a su manera de Crystal Lil, que en plena demencia senil, no recuerda quién es. Y más adelante empezará a contarnos la historia de la familia, al principio peculiar y un poco desagradable pero, según avanza, los niveles de repulsión van creciendo. Al final, esto va sobre una familia de monstruos, de personas inadaptadas, una familia extraña que se quiere mucho a su manera, con un pequeño tirano que se acaba haciendo con el negocio familiar y por el cual todo el imperio empieza a tambalearse. No deja de llamar la atención como Oly habla de Arty a lo largo de su relato, cómo sigue queriéndole y cómo le quiso durante todos esos años. El personaje de Olympia provoca ternura al leerla, todo el amor que lleva dentro hacia su extraña familia. Su lealtad no conoce límites y podría asegurar que su corazón es más grande que toda ella.

La atmósfera, los lugares por los que transcurre la novela, el camión en el que la familia vive, las carpas, el acuario de Arty... todo ello resulta evocador y podemos ver perfectamente en nuestra mente como vive la familia su día a día y como poco a poco todo va cambiando para dejar de ser esa idea idealizada de Al para convertirse en el retorcido reino de Arty. La atmósfera está muy lograda y la respiración se entrecorta según pasas las páginas y ves las descripciones de los lugares: el armario en el que duerme Oly (por elección propia), el quirófano móvil de la doctora P., el acuario de Arty, la urna de las cenizas del abuelo... todo está logradísimo, y cierras los ojos y por un momento puedes escuchar los ruidos de la feria, el olor a palomitas... una traslación al universo que ha creado Katherine Dunn magnífica.

Según los hijos Binewski van creciendo y llegando a la adolescencia, la sexualidad se introduce en su vida. Pero por supuesto no podría ser de una manera normal. Me ha resultado fascinante cómo lo encaran las gemelas, o cómo Oly decide concebir a Miranda. Es todo muy grotesco pero no puedes dejar de ver algo bello en ello, y supongo que eso es lo que lo hace especial. Pasan cosas muy duras a lo largo de la historia, contadas de manera cruda y sin miramientos, pero no importa porque siempre va a relucir una parte hermosa en todo ello. Es difícil de explicar si no se ha leído. Y joder, deberíais leerlo.

Amor de Monstruo es una de esas novelas que, no se sabe muy bien por qué, ha tardado más de treinta años en llegar a España, a pesar de ser considerada una novela de culto y encontrarse entre las lecturas favoritas de gente como Kurt Cobain, Courtney Love, Chuck Palahniuk o Douglas Coupland. Incluso de Tim Burton, el cual llegó a comprar los derechos para una versión cinematográfica.

También se ha convertido en una de mis historias favoritas, aunque yo no sea tan importante como los nombres de ahí arriba. Pero si os fiáis de mi criterio, id a vuestra librería de confianza y compradlo. Y no lo dejéis olvidado en un estante. La historia de la familia Binewski merece ser conocida.


23.3.19

PRESAS DE BEATRIZ ESTEBAN

No hay comentarios
Título: Presas | Autora: Beatriz Esteban | Editorial: Nocturna | Precio: 16'00€


¿Cómo empezar a hablar de una novela como Presas? Llevo una semana intentando hacer esta reseña, pero por alguna razón, se me resiste. Como también se  me resiste escribir una reseña de Seré Frágil, la primera novela de Beatriz Esteban, aunque quizás con esa tenga excusa, ya que lo leí hace ya un par de años y no lo tengo lo suficientemente fresco como para poder hablar de él. Pero lo haré, no os quepa duda de ello.

Presas es una historia dura, se puede adivinar leyendo la sinopsis que proporciona la editorial, pero introducirte en sus páginas es un trago mucho más duro que el que cualquiera pueda imaginarse antes de pasar la página de la portada.

¿Qué sabemos de la novela sin haberla leído? Que las protagonistas son mujeres encarceladas, que hay una chica que es voluntaria en la prisión y que el título del libro no es más que un doble sentido: Presas, si, porque están encarceladas, pero también porque son víctimas de depredadores de todo tipo, depredadores con piel de cordero, depredadores que deberían protegerlas.

Azahara tiene veintipocos años, está casada y tiene una hija. Es una chica, normal, o eso puede parecer si nos quedamos con esa descripción. Pero está criando a Beth, su hija, dentro del módulo de maternidad de la cárcel, y eso no la hace muy normal. Además, su marido es, hablando en plata, su maltratador. Aclarados este par de puntos es cuando podemos ver lo que separa la normalidad de la extrañeza de algo que no  conocemos, una situación tan compleja para una chica tan joven que en principio parecía una más. Y en cierto modo, así es.
Leire por otra parte, es una voluntaria de la escuela de verano de la cárcel. Tiene sus cargas y le da pánico ir a la cárcel y tratar con los presos, pero lo hace. Porque Leire tiene sus cosas, puede parecer una chica dulce, frágil, que no ha roto un plato en su vida, pero... todos tenemos demonios. Así que allí va, con un grupo de voluntarios, cada día, a tratar con personas cuya diferencia con ella es mucho más pequeña de la que pueda parecer a simple vista. Porque no todo es blanco o negro, los grises existen, y siempre parece que en estos temas, nos olvidamos de ello.
Al final, entre ambas protagonistas se establece una relación de sororidad y de empatía que nos recuerda que a pesar de todo, ellos son personas, que la diferencia entre Azahara y Leire al final es que una esta dentro y la otra, fuera, que los delitos no se pueden perdonar por que si, pero que los derechos humanos son algo fundamental, incluso para los internos, porque siguen siendo humanos.

Si hay algo que puede que no me haya gustado, es el final, el clímax, todos los pasos que se dan en la novela son hacia esa situación explosiva, dramática. Y digo que no me ha gustado porque me parece que para llegar al desenlace de la novela no era necesaria una escena tan visceral, tan cinematográfica... no se si me explico. Tampoco es algo que me haya molestado, ni que me haya resultado muy fuera de lugar, pero me hubiera gustado algo más ¿orgánico, quizás? No se muy bien cómo hablar de ello sin destriparlo.

Presas es una lectura dura, no apta para todos los estómagos. Puede que si os gusta OITNB notéis similitudes, pero esto es simple: las cárceles son así. Puede que sea una obra de ficción basada en, pero lo que es innegable es que las prisiones (españolas en este caso) son lugares duros, dónde estás solo, dónde los funcionarios no son una ayuda, dónde eres un número, sin nombre, sin apenas derechos, dónde no se busca una reintegración en la sociedad, dónde la reincidencia es elevadísima, sitios en los que ocurren cosas que solo podemos concebir como parte de una novela de ficción o un guion de una serie de televisión. Tuve el placer de asistir a la presentación de la novela en Bilbao y las experiencias que nos contó la autora sobre su voluntariado en la cárcel de Picassent parecían sacadas de un culebrón malo. Pero las cosas son así y es importante que se sepa. La reinserción no es perdonar, es ayudar a una persona a volver a empezar, no es olvidar que ha hecho algo horrible (o quizás no, porque en las cárceles hay presos con distintos tipos de delitos que no pueden ser valorados igual), y todo ello queda reflejado en la historia. Presas es una historia ficticia, si, pero también es una denuncia a una situación totalmente deshumanizadora hacia personas que han cometido errores y que podrían tener una segunda oportunidad si el Estado diera las herramientas adecuadas, herramientas que incluyen desde un sistema de bienestar básico dentro de la prisión hasta la ayuda necesaria para que una vez fuera, puedan tener una vida y no opten por reincidir como salida a la precariedad.

Los personajes por otra parte están retratados de una manera clara, y se pueden ver las intenciones de la autora con cada uno de ellos. Azahara ha sido la que más cerca me ha llegado, el ciclo de la violencia se refleja perfectamente en ella y es muy fácil comprenderla si has estado ahí, y si no, la rabia de ver como son las cosas puede hacerte empatizar. No es sencillo entender una situación así desde fuera, incluso aunque la hayas vivido puedes caer en el "me lo estoy imaginando" y por mucho que pase el tiempo seguir creyendo que todo ha sido fruto de tu imaginación y que rompiendo el círculo estás siendo un monstruo que le quiere joder la vida al otro, que no se lo merece, que tanto te quiere, al que tanto has querido.

Leire por otra parte, es ese personaje que está ahí para recordarnos que todos la cagamos en algún momento u otro, y que debemos responsabilizarnos de lo que tenemos que responsabilizarnos, que no todo es culpa nuestra pero que si alguna de tus acciones ha sido destructiva para los demás es tu deber hacerte cargo dentro de tus posibilidades. No puedes cargarte el peso del mundo en tus hombros, pero tampoco dejar a un lado las cosas que hayan sido tu culpa. Y por muy buena que parezca una persona, nunca sabemos si lleva alguna maleta bajo el brazo que nos haga cambiar nuestra percepción sobre ella. Otra de las cosas que se ve muy clara a lo largo de la historia.

He de decir que me ha encantado. Es algo que ya podía imaginarme, desde que leí Seré Frágil caí rendida a los pies de Bea, pero claro, nunca se sabe. Hay autores que me han enamorado con su debut, que han seguido publicando y han resultado en una enorme decepción (Adam Silvera, te estoy mirando a ti). Así que tampoco diré que las tenía todas conmigo. Pero hostia, esta vez... esta vez el optimismo ha resultado vencedor. Porque no solo la historia es buena, es que además se nota una evolución más que notable en la forma de escribir de la autora. No digo que antes no me gustara, porque sería mentir, pero ahora tiene un estilo más definido. Incluso si lo comparo con Aunque Llueva Fuego, del cual llevo unas pocas páginas leídas, puedo notar un estilo particular que hace que digas "si, hostia, este es un libro de Beatriz Esteban, no hay duda", y lograr algo así no es nada sencillo. Creo que en ese aspecto aún quedan cosas por pulir, pero hablo totalmente en serio cuando digo que Beatriz va a ser una escritora importante en nuestro país, lo digo de todo corazón.



20.12.18

GRIS: UN CUADRO INTERACTIVO

1 comentario

GRIS, ese juego que tanto ha dado que hablar desde que salió, es producto de un estudio barcelonés, Nomada Studios, y el trabajo artístico que lleva detrás es lo que más lo hace destacar. Desde el primer tráiler podíamos observar que el trabajo detrás de este juego era impresionante, y asustaba el hype que se estaba creando en torno a el, pero a veces es difícil no dejarse llevar, y cuantos más adelantos salían, más ganas de jugarlo teníamos todos. Y para mí no ha sido una decepción en absoluto, de hecho, ha sido exactamente lo que esperaba.

El argumento se explica solo, no necesita de diálogos que nos expliquen que Gris, la protagonista y a la que controlaremos por los distintos escenarios del juego, está atravesando un duro momento. Puede ser un duelo, una depresión, estrés post traumático... o cualquier otro obstáculo de la vida, pero está claro que es algo complicado y que los escenarios por los que se mueve y los obstáculos que atraviesa son un reflejo de su psique y de su viaje interno para poder salir de ese blanco y negro y volver a tener toda la paleta de colores del mundo en sus manos.

GRIS tiene muchos, muchísimos puntos positivos; y aunque parezca un juego corto que se puede pasar en tres horas (si eres algo más habilidoso que yo con el teclado, que no es muy difícil), tiene muchas rutas alternativas y logros escondidos que harán que el juego se alargue mientras exploramos esos rincones ocultos que si bien no aportan ninguna finalidad a la historia (vaya, que el juego se puede superar igualmente sin ello) si que nos dan unas horas extra de viaje y podemos apreciar aún más detalles, escenarios y música que esconde esta preciosa pieza. Porque si, GRIS parece más un cuadro interactivo que un videojuego en sí. Se que hay mucha gente a la que estos juegos le aburren, que un juego en el que ni siquiera se puede morir no es algo a tener en consideración, pero esas personas, si deciden jugarlo y se decepcionan, simplemente no han entendido la finalidad de esta obra y claramente, no es para ellos. Y está bien, hay jugadores de todos los tipos, y así debe ser. Nadie debería sentirse mal por no conectar con esta historia o por no disfrutarla. Pero no por ello hay que quitarle mérito a GRIS, que con un equipo tan reducido y tanto trabajo a sus espaldas han conseguido recuperar toda la inversión en la primera semana de lanzamiento. Merecidísimo.

De hecho, tengo que admitir que aunque sea un juego atmosférico, que busca más una conexión con el jugador y una relajación, los puzzles eran demasiado sencillos. Al final, al cabo de un par de puzzles ya sabías la mecánica a la perfección, y es que una cosa es ser intuitivo y otra que te lo den todo mascado. Comprendo que han querido primar el mensaje y el apartado artístico sobre la dificultad del juego, y también es cierto que hay momentos sorprendentes... hasta que dejan de serlo y empiezan a ser repetitivos.


Aquí no hay diálogos, todo se cuenta con las subidas y bajadas, con los colores y el mundo que rodea a Gris. Según va superando su dolor, adquirirá habilidades, habilidades que le ayudarán a seguir adelante, y el mundo se va llenando de color. Pero la recuperación no es una línea recta ascendente y cuando creamos que estamos a punto, sus demonios aparecerán para perseguirla. Sin embargo, como he dicho, en GRIS no podemos morir, así que se trata de un recurso metafórico y muchas veces tendremos que pensar de qué manera conseguir pasar de ese punto y evitar volver a caer. A veces, deberemos hacer cosas que ya hemos intentado pero que no han funcionado y que parece que no lo harán, otras, la mayoría de las veces, simplemente seguiremos adelante hasta que nos encontremos uno de esos obstáculos.

La jugabilidad es muy sencilla: un juego de plataformas 2D que no busca estresar al jugador, todo lo contrario, y que gracias a la música compuesta por el grupo catalán Berlinist Band hace que el viaje sea más ameno e inmersivo. Y cualquier pantallazo al azar del juego podría ser perfectamente una lámina o un fondo de pantalla. Me he dejado el dedo haciendo capturas de pantalla porque sinceramente, era difícil resistirse. 

Por último decir que, aunque para mi esto tenga un significado muy claro, es posible que otras personas le vean otros matices o que lo asocien con sus propias vivencias. Al final, todos tenemos una historia que contar, y casi todos sabemos lo que es estar en un momento bajo. Los hay quien más, los hay quién menos, pero es un juego que puede hablarle a cualquiera que sepa lo que es caer y no saber como salir.  Mi recomendación está clara, y es que le deis una oportunidad. No puedo decir si os decepcionará o no, eso está en vuestras manos, pero a mi me ha dejado satisfecha. 

Y gracias, Gonzalo, por regalarme esta copia. Significa un mundo para mi.


GRIS esta disponible para PC, Mac y Switch.

8.12.18

OBSCENIDAD DE ROKUDENASHIKO

No hay comentarios

Título: Obscenidad | Autora: Rokudenashiko | Traducción: Santiago García | Editorial: Astiberri | Precio: 16€

Japón, el país del lolicon, del eroguro, del shunga, del shibari, del hentai, de las máquinas expendedoras de bragas usadas, de la Hitachi Magic Wand. Japón, ese país tan reprimido sexualmente que explota por los cuatro costados, un país que ha tenido que recurrir a vagones de metro exclusivos para mujeres para evitar el acoso que se daba camino al trabajo o a la escuela. Japón, un país que venera al pene (literalmente tienen una festividad dedicada a ello, llamada Kanamara Matsui (el festival del Falo de Acero) en la que pasean un enorme pene de metal de tres metros de altura por la calle. Japón. Un país que arresta a una mujer por hacer moldes de su vulva y hacer arte con ellos. De esto trata Obscenidad.

En 2014, Megumi Iragashi, más conocida por su nombre artístico Rokudenashiko, fue detenida por delito de obscenidad. Así, como suena. Su crimen fue hacer una canoa con la forma de su vulva con una impresora en 3D, financiando su proyecto a través de crowdfunding y dando como recompensa a aquellos que hubieran aportado un enlace de descarga a un archivo vectorial de su vulva para que crearan su propio arte a partir del mismo.

Rokudenashiko llevaba ya un tiempo haciendo su arte manko, como ella lo denomina (manko en japonés es chichi, coño, etc) algo que no todo el mundo comprendía. Algunos lo veían como algo terrible, otros, como una invitación sexual, otra gente como una ida de olla graciosa y a otras personas les encantaba simplemente por lo que era. Pero en Japón el manko no está bien visto, y difundir según que material (con consentimiento, por supuesto) que en occidente se vería de lo más normal o como mucho, curioso, es un delito penado por la ley.

En Obscenidad se cuenta, sin meterse en las morbosidades de la diferencia entre nuestra cultura y la japonesa, el proceso de Rokudenashiko con su pelea contra la ley para poder seguir creando su arte, salir de la cárcel y demostrar que lo que hace es inofensivo. Y lo mejor de todo es que lo cuenta ella a través de las viñetas. Al ser una historia autobiográfica tenemos enfrente el testimonio de la protagonista, de como vivió todo el proceso penal y además, nos cuenta con bastante detalle como son las prisiones japonesas, algo que siempre esta bien, ya que Japón es un país que se enorgullece de su sistema penitenciario, pero ¿a qué coste? las condiciones de los presos en sus cárceles han sido duramente cuestionadas y acusadas de totalitarismo por parte de asociaciones y organizaciones en favor de los derechos humanos Y tal y como podemos ver, no se exagera: las condiciones de las presas son desde luego, escalofriantes. Ninguna cárcel es divertida, pero el nivel de represión de las cárceles japonesas roza la violación de los derechos humanos.

Japón, un país hipócrita, con una doble moral tan marcada, con fetiches como el lolicon y el shotacon, se escandaliza ante la idea de que una mujer haga un molde de su vulva y lo distribuya a aquellos que han querido apoyar su proyecto. Es cierto, es complicado entender una cultura tan diferente, pero las cosas hay que llamarlas por su nombre y en un país en el que se veneran penes de  metal gigantes, que algo así suceda es como poco injusto y si buscamos una palabra más adecuada, machista.


A lo largo de las páginas de este manga se verá como Rokudenashiko en su defensa, harta de cuidar el lenguaje, cada vez utiliza más una palabra como manko, que para los japoneses es bastante terrible de pronunciar sin sentir vergüenza, pudor o escandalizarse. Es obsceno. Es una palabra obscena. En un país donde la perversión se escapa por la parte de atrás de una manera casi grotesca y moralmente cuestionable (lo que no quita que en occidente tengamos lo nuestro, pero ya se sabe las comparaciones son odiosas etc), una vagina es un delito.

No todo es tan malo, sin embargo, como se ve en el manga, muchas personas en Japón la apoyaron y contó con un extenso equipo de abogados que voluntariamente la defendieron. Algunos de ellos ni siquiera estaban de acuerdo con las actividades de la artista, no obstante, consideraban que se debía tener la libertad para poder hacerlo.

Todo esto le sirvió a Rokudenashiko para escribir un manga contando su experiencia, y meses más tarde volvió a ser detenida bajo las mismas acusaciones. Rokudenashiko y su historia son sin duda, dos rarezas vistas desde nuestro lado del mundo, y una demostración de la misoginia del gobierno japonés. Todo contado con la visión de la autora, con una dosis de mala leche y humor que contrastan con lo narrado en las páginas y hacen que la lectura sea mucho más amena e interesante; pequeñas perlas de conocimiento de la cultura japonesa para que no nos perdamos con determinados conceptos y una entrevista con Sion Sono (director de películas como El Club del Suicidio) hacen que Obscenidad sea una lectura mucho más interesante de lo que puede parecer en un principio, y eso es mucho. Muchísimo.
Design by Winter Studio © 2015.