11.9.20

LA CIUDAD QUE NOS UNIÓ DE N.K. JEMISIN

Título: La Ciudad que nos Unió | Autora: N. K. Jemisin | Traducción: David Tejera Expósito | Editorial: Nova | Precio: 21'90€

A principios de este año leí La Quinta Estación y me quedé totalmente fascinada por el estilo de escritura de N.K. Jemisin. Por fin pude entender por qué se hablaba tanto de ella, y descubrir que no faltaban motivos para ello. Aún no he podido leer la trilogía completa ya que he de admitir que son libros que requieren mucha inmersión (y ojo, merece totalmente la pena) y están aguardando a que esté en mi momento óptimo para ello. Pero si, tenía muchas ganas de leer más cosas de N.K. Jemisin, así que cuando vi que Nova publicaba por estos lares The City We Became, o como se conoce aquí, La Ciudad que nos Unió, muy amablemente aceptaron cederme un ejemplar para que pudiera hablaros de este libro. Al ser una historia que se ubica en nuestro mundo (o eso parece) con unas normas similares a las que conocemos, me dio la sensación de que este libro sería perfecto para poder seguir descubriendo a Jemisin sin tener que continuar con la trilogía de la tierra fragmentada. Y bueno, está claro que mis instintos rara vez me fallan, porque fue una lectura muy rápida y absorbente  con la indiscutible marca de la autora.

La Ciudad que nos Unió transcurre en Nueva York, y este es un dato importante ya que la elección de la ciudad no es casual, solo hay que mirar el título, pero aún así nos encontraremos con que es una ciudad mucho más importante de lo que pensábamos. Si, todavía más. Hay una serie de elementos que se utilizan para narrar problemas muy reales en la sociedad estadounidense (la clase, la raza, el machismo), y especifico que es en esa sociedad porque aunque son problemas universales, la manera de afrontarlos y los esquemas que los rigen allí no son extrapolables al resto del mundo. Una vez con esto en mente, nos vamos a meter en la vida de cinco personas que cambia radicalmente cuando la ciudad comienza a nacer. Si, a nacer. A adquirir consciencia sobre si misma. Y hay cosas ahí fuera que no quieren que esto suceda. Esas ciudades que desaparecieron, Pompeya, la Atlántida, son solo historias en nuestro imaginario porque El Enemigo impidió que nacieran. Pero en Nueva York las cosas serán diferentes, porque los distritos que la componen son casi una ciudad en si misma y todos ellos, personificados en los protagonistas, se unen para ayudar a la ciudad. La ciudad no puede vivir sin los distritos y los distritos no pueden vivir sin la ciudad, eso es algo inamovible, y la separación de uno solo puede causarle un gran daño al conjunto.  Manhattan, Brooklyn, el Bronx, Queens y Staten  Island. Todos ellos encarnados en personas que representan perfectamente a cada distrito: ellos han sido elegidos porque son lo que se supone que tienen que ser. Una vez los distritos despiertan, sus nombres humanos dejan de tener importancia, y tienen que huir de La Mujer de Blanco, que es claramente una representación de cierta entidad cósmica creada por cierto autor con ciertas ideas de mierda, también conocido como El Enemigo, que se pondrá en su camino para evitar que Nueva York continúe su camino, siendo su fin que termine destruída por alguna clase de desastre natural o atentado.

La lectura es un viaje por Nueva York, una carta de amor y a la vez una crítica a la gentrificación, el racismo, la burbuja inmobiliaria y los grupos librepensadores formados por hombres blancos heterosexuales (tose), todo lo que hace que el mundo sea un lugar peor, y cómo hay personas que día a día luchan contra todo eso. Hay crítica al mercado del arte, a la especulación, al machismo, pero también se muestra como estas cosas aunque van de la mano, acaban siendo relegadas por una continua pelea entre los unos y los otros. Divididos la cosa no funciona, no funciona que cada uno luche por lo que le interesa mientras pisotea a los demás en su favor, por lo que considero que la ciudad de Nueva York es una metáfora perfecta para todo ello. Esta no es una historia de monstruos con activismo, es una historia de activismo representada con monstruos. Y si eso os asusta, no debería, porque Jemisin sabe mezclar bien ambos elementos para que tenga la suficiente fluidez y convivan bien el uno junto al otro.

Aunque me ha encantado, si que es cierto que el final se siente precipitado. No diría que no hay justificación para que las cosas terminen así, porque tampoco necesita tenerla, y además, habrá otros dos libros que extiendan esta batalla. Nueva York no está a salvo y tenemos historia para rato. Jemisin no se corta en lanzar sentencias, en poner en boca de sus personajes lo que ella opina de ciertas cosas sin caer en la sobreexposición y sin intoxicar a los lectores (vamos que no hace un self insert como una catedral), pero otros personajes serán todo lo contrario, y ahí esta la virtud. Si tenemos en cuenta de que esto no es una simple historia de monstruos y de que aquí se hablan temas que aunque a veces podemos aceptarlos como parte de la problemática global, por lo general tienen una visión muy centrada en Estados Unidos, estoy segura de que se podrá disfrutar perfectamente del libro. No me ha gustado tanto como La Quinta Estación, y es que las comparaciones son odiosas, pero puedo decir que este año, los dos libros que he leído de esta autora se colocan como dos de las mejores lecturas que he tenido.


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