15.3.18

DE CÓMICS


Últimamente casi no he hablado de los cómics que estoy leyendo, pero creedme, lo sigo haciendo. Me da la sensación de que me he quedado un poco en la retaguardia y de que ya no me entero mucho de lo que se va publicando en Estados Unidos, y de lo que se trae a España ya ni hablamos. Estoy haciendo mucha relectura y tirando de cosas que hace tiempo ya que leí, y es exactamente lo que traigo hoy.

El primero de estos títulos es Paper Girls, del que ya hablé hace un tiempo, cuando su publicación en España no era clara, pero después de un par de años, no solo han traído el formato en tapa dura tradicional por estos lares, si no que se arriesgaron a serializarla en grapa, algo bastante raro para una serie de Image Comics... o que no sea de superhéroes.


Paper Girls se sitúa en los años 80, en un barrio de Ohio llamado Stony Streams. La mañana del 1 de noviembre siempre es dura para las repartidoras de periódico locales, por culpa de los borrachos y demás gente con ganas de bronca que deambula después de la noche de Halloween. Así es como las cuatro protagonistas se conocen. Erin es nueva en el barrio, asi que cuando se encuentra con las otras tres chicas y le proponen unirse a su grupo para poder sobrellevar sin complicaciones el reparto del día, no se lo piensa dos veces y acepta. Pero pronto empezarán a pasar cosas mucho más raras y peligrosas que los adolescentes con ganas de meter bulla después de una noche de alcohol y azúcar. Ciencia ficción, futurismo y conflictos generacionales es lo que se plantea en los primeros cinco números de Paper Girls, con un final más que suficiente para mantenernos enganchados a las páginas del cómic y desear leer el siguiente número.

Cabe destacar que al guión está Brian K. Vaughan, de sobra conocido por guionizar Saga y participar en seres de televisión como Perdidos o La Cúpula. Al dibujo está Cliff Chiang y personalmente, este cómic ha sido el que ha hecho que descubra la existencia de otros de sus trabajos, aunque ninguno me ha llegado a atrapar como este, ya que Wonder Woman y Star Wars como tebeos no son lo que normalmente escogería para leer. Su diseño de personajes simplemente mola demasiado. Y al color, Matt Wilson, uno de mis coloristas favoritos, probablemente el segundo después de Jordie Bellaire, que ha trabajado en muchísimos cómics, entre los que se encuentran The Wicked + The Divine, Phonogram, Young Avengers, Wonder Woman o Daredevil. Su aportación a la obra me parece fundamental, con una paleta de colores oscura en la que predominan los tonos violáceos y que ayuda a transmitir esa época y esa situación concreta que se desarrolla en la historia.

De Brian K. Vaughan ha caído otra lectura, o en este caso también, relectura, y si, la ya mencionada Saga, de la que me faltaban unos cuantos números para ponerme al día y con la que he acabado con el corazón pisoteado. Y para quien no conozca Saga a estas alturas de la película, os pongo en situación: dos especies alienígenas enfrentadas, dos objetores de conciencia que se enamoran y tienen un bebé mestizo. Dos gobiernos que quieren verlos muertos, y una historia de huida, familia, rencillas y amor que tan pronto te arranca una carcajada como te deja sin aliento del dolor. Saga es una space opera, un canto al pacifismo que a través de la narración de Hazel, la hija de Marko y Alana, nos enseñará como fue su infancia y probablemente, su adolescencia. Ella es la que nos cuenta la historia de sus padres y tendremos que esperar al final para saber que fue de todos esos personajes que se encuentran por el camino... y de su propia familia. Porque Saga además, va para largo. Y no me quejo. Una serie así debería ser eterna. O por lo menos, ser todo lo larga que pueda y tener un buen final. Y estoy segura de que lo tendrá.

Saga se merece toda la buena fama y elogios que ha ido recogiendo durante estos años, e incluso más. He leído muchas cosas que se han llevado un pedacito de mi, pero pocas como Saga, que con su mensaje, su humor y su narrativa sabe dar donde más duele cuando menos te lo esperas. El amor, que importante es. Y que importante es tener los pies en el suelo, incluso cuando estás cruzando el espacio huyendo de asesinos a sueldo, soldados y miembros de la realeza que te quieren ver muerto, cada uno por su propio interés. Y lo genial de Saga no es solo la historia central de Alana y Marko, es que está plagada de personajes secundarios con historias igual de interesantes que ayudan a nutrir el núcleo de la historia principal y a la vez, nos hace querer saber más de ellos por separado, como entidad propia, sin que sean el satélite de los protagonistas. Porque todos tenemos conflictos, hasta los malos malísimos... y sus conflictos morales y sus continuas idas y venidas por las páginas le dan mucha más riqueza a la historia.

Después de haber leído y disfrutado de otras de las obras que ha escrito Vaughan tanto como para el mundo de la televisión como para el de las historietas, poco puedo decir además de que estoy segura de que si este señor decidiera describir durante cincuenta páginas como uno de sus personajes planta un pino, yo lo leería encantada y disfrutaría como una enana. A los lápices y al color está Fiona Staples, maravillosa. Otras obras en las que ha participado son Archie o Mystery Society, siendo esta última disfrutable en gran medida únicamente por su participación, ya que el guión resulta algo escaso. Me parece mágico cómo guionista, dibujante y colorista pueden coordinarse para crear algo que en conjunto sea armonioso y que ninguno de sus pilares sobre o sea menos relevante. Es verdad que el trabajo del colorista siempre se suele ignorar más, pero creedme que una vez te empiezas a dar cuenta, no puedes imaginar un trabajo determinado sin la mano de esa persona. En este caso Fiona Staples se encarga también del color, como ya he dicho, y está espectacular en ambos aspectos.

Cuanto más te importa alguien, más probable es que vuestra posible separación sea tan repentina como desconcertante. Y ya puedes olvidarte de la sensación de haber cerrado una etapa. Intentar averiguar cómo y por qué un ser querido ha salido de tu vida solo te plantea más preguntas.

Mi Experiencia Lesbiana Con La Soledad es un manga que, después de unos cuantos meses de haberlo leído, sigue estando ahí. La primera vez que lo hice fue en inglés, y tenéis la reseña aquí. Sinceramente, no sabía a qué atenerme cuando me lancé a las páginas de esta historia, solo sabía que estaba recibiendo un montón de halagos y que la gente hablaba de ella como una obra dura y necesaria, pero no era capaz de imaginarme cuanto. Kabi Nagata debuta con este manga autobiográfico, lo que lo hace aún más duro, con el que muchas personas, por desgracia, podemos llegar a conectar a un nivel personal por la vida que esta mujer ha tenido. No os centréis en el título, porque si bien es cierto que la protagonista es lesbiana y que es algo que se explora en las páginas del cómic, no es lo más importante, es tan solo una conclusión a una historia que se nos cuenta. ¿Cómo llegó Nagata a la habitación de hotel en la que se acuesta con la escort que ha contratado después de mucho pensarlo? Eso es lo importante, el desarrollo y no el final. Y ojo, digo el final, que no la conclusión, que tampoco nos va a revelar nada impresionante o imprescindible, porque esta sigue siendo la vida real de una persona real, y en las historias reales de gente que sigue viva, poner un punto y final no es posible, porque su vida sigue, y con ella su historia.


Sinceramente os animo a leer esta historia, pero siempre con la idea presente de que aquí se habla sin tapujos de cosas muy duras: depresión, autolesión, trastornos alimenticios y búsqueda de identidad y futuro son cosas de las que se habla de manera directa y que si estás en un mal momento, pueden ser difíciles de digerir. No lo recomendaría si no eres de esas personas que encuentra consuelo en la manera directa y clara de ver problemas de este índole, que al sufrirlas busca una conexión con alguien que entienda lo que es pasar por algo así. Si por el contrario no estás preparado para enfrentarte a ello, en este caso, mejor déjalo correr.


Me extraña no haber hablado de Bitch Planet mucho antes. Al guión, Kelly Sue DeConnick, encargada del guión mi cómic favorito en este momento, Pretty Deadly. A los lápices, Valentine DeLandro, y al color, Cris Peter, de los que no conozco absolutamente ningún otro trabajo además de este.

Puede que haya mentido cuando he dicho que no he mencionado antes Bitch Planet y es que, cuadno he hablado de El Cuento de la Criada de Margaret Atwood en el blog, que yo recuerde, siempre he hecho algún tipo de inciso para recomendar la lectura de este tebeo. Y  es que me parece que son obras que van de la mano, que aún contando cosas distintas, el fondo es exactamente el mismo. Bitch Planet nos habla de una cárcel de mujeres en un planeta destinado a ello, en una sociedad distópica con unos niveles patriarcales de, y nunca mejor dicho, ciencia ficción, donde la mujer vive totalmente sometida al hombre, donde tiene que ser complaciente para no terminar en una celda de ese planeta, donde cualquier capricho masculino puede ser resuelto si lo único que se interpone entre su objeto de deseo y él es una mujer. En Bitch Planet se nos habla de género, de gordofobia, sexualidad y transexualidad, todo desde el punto de vista de la mujer y de lo que implica serlo en la sociedad. Y si, hay una protagonista y un elenco de personajes, todos geniales, necesarios, pero al leer esto, siento que lo que realmente importa es todo el world building, que los personajes son un complemento para este y no al revés, como suele ser lo habitual, pero por supuesto, eso es una sensación mía que no tiene por qué ser la correcta.

Puede ser algo exagerado, pero es una manera de enseñar como pueden terminar las cosas si cogen el rumbo equivocado. No es un documental, ni una ventana al futuro, es una historia ficticia, pero una historia ficticia que habla de problemas reales, que aunque se den en menor medida, se siguen dando de manera preocupante. Y eso si lo aplicamos a la sociedad occidental, claro está. Porque si, no tenemos naves espaciales, ni hemos colonizado otros planetas y por el momento, no te pueden mandar a la cárcel si osas no ser lo suficientemente complaciente con un hombre, pero negar que existe un problema real con el género, es tener los ojos cerrados a la realidad. Después de un 8 de marzo histórico, no hay nada que pueda recomendaros más que la lectura de este cómic.

Después de unos cuantos meses sin hablaros de cómics, este podría ser un buen resumen de lo que he estado disfrutando últimamente. No son lecturas nuevas, no son novedades, ni obras extrañas poco reconocidas, pero si que son buenas, condenadamente buenas, cada una a su manera y en su temática. Me apetecía hablar de cómics, porque siempre es agradable mostrar entusiasmo por algo y que quizás alguien decida que gracias a ti, le dará una oportunidad a ese tebeo que no sabía si se merecía cinco minutos de su tiempo. Espero volver con más reseñas de cómics, pero por el momento lo dejaré aquí.

Por favor, leedlos. Os compraré cigarrillos.

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