6.5.17

PASAJERA DE ALEXANDRA BRACKEN


Después de la trilogía de Mentes Poderosas, me quedé cautivada con la manera de crear y desarrollar mundos de Alexandra Bracken. Quizás no sea la mejor escritora del mundo, pero creo que está algo lejos de ese saco de autores que escriben "literatura basura", ya que bueno, si, puede que caiga en tópicos y todas esas cosas de las que el young adult adolece tanto, pero sinceramente creo que Bracken es buena en lo que hace.

Cuando que vi que Pasajera era publicado en Estados Unidos bajo el nombre de Passenger, tuve que resistir la tentación de comprarlo en inglés: antes o después Pasajera desembarcaría en España (no pun intended) y entonces podría hincarle el diente. He de reconocer que me asustaba en un principio que esta historia no me llegara a gustar, ya que difiere bastante de lo que se contaba en Mentes Poderosas. En Pasajera hay viajes espaciotemporales, una familia que codicia gobernar sobre todo aquel que pueda hacer dichos viajes y la busqueda de un objeto muy valioso que se supone que la madre de la protagonista escondió hace mucho tiempo.

Etta es una chica que ha crecido en Nueva York. Es violinista y está a punto de debutar en el Metropolitan. Justo cuando comienza a tocar, oye una distorsión que asocia a un acoplamiento del sonido, pero evidentemente sus suposiciones son erróneas y tras una serie de acontecimientos, despìerta en la bodega de un barco que esta siendo abordado en pleno siglo XVIII. Obviamente no sabe qyé narices pasa y le cuesta creer que todo eso sea real, pero pronto Sophia, que es la que la ha llevado engañada a ese momento del pasado, le contará la verdad: Etta desciende de una familia de viajeros, personas con la capacidad de viajar por el espacio y el tiempo a través de túneles que únicamente ellos pueden detectar. El abuelo de Sophia cree que Rose, la madre de Etta, que evidentemente también es una viajera, ha robado un valioso objeto propiedad de los Ironwood, la familia más importante de viajeros de las cuatro existentes y que ansia controlar todo el negocio y desbancar a las otras familias. Y es entonces cuando Erra decide emprender un viaje entre épocas para encontrar el objeto, volver a su año y rescatar a su madre de los Ironwood que la han secuestrado. El problema es Nicholas, el muchacho que ha llevado a la chica hasta la presencia de Cyrus a cambio de una suma de dinero bastante generosa. Y de nuevo, le ofrece un trabajo: viajar con Etta para asegurare de que cumple con lo establecido a cambio de un montón de tierras. Y aunque Nicholas odia al viejo, no puede negarse: un chico negro en el siglo XVIII recién liberado de su esclavitud no tiene muchas posibilidades de prosperar en una sociedad como esa. Y así es como Etta y Nicholas empiezan su viaje, engañándose mutuamente y por supuestísimo, enamorándose irremediablemente, que esto sigue siendo una novela juvenil.

A grandes rasgos, de esto trata la novela. Igual creéis que me he excedido con la sinopsis, pero, en este caso, era necesario presentar a todos los personajes relevantes y la trama principal para poder desarrollar el resto de la reseña. Para empezar, diré que si Mentes Poderosas os pareció lento y tedioso, Pasajera no es para vosotros. A pesar de tratar un tema tan diferente al de su primera trilogía, Alexandra Bracken tiene un estilo muy reconocible. Personalmente, a mi me encanta: se toma su tiempo para presentar personajes y escenarios, y quizás por ello algunos consideran que sea una autora densa de leer. No es mi caso. Esta novela no se desarrolla a trompicones; que primero acelera y luego se atasca o viceversa, no, aquí el ritmo es constante. Quizás pausado, pero apropiado.

Me ha gustado mucho que que las descripciones fueran tan detalladas, incluso en el tema del olor, y explico: no es la primera novela con viajes temporales pero ¿cuántas veces se remarca ese hedor, ese choque de olores desagradables que el millennial de turno debería notar en cuanto llega a un siglo en el que la higiene es más bien escasa? Claro que hay obras que reparan en esto, pero muchísimas lo imiten y creo que es algo importante a la hora de querer mostrar la diferencia y el choque cultural entre épocas. No ya solo los olores, si no cosas cotidianas como los baños o lavarse los dientes: son elementos que la protagonista echa de menos y son cuestiones introducidas en la novela sin resultar forzadas. Que no digo que Alexandra Bracken sea un genio de la literatura por estos pequeños detalles, pero coño, gracias. Porque de verdad, no son pocas las novelas que ignoran esto y siempre me sorprende que lo hagan.

Podríamos hablar también de la cuestión racial y de género, la gran brecha entre siglos que está ahí u no deja de afectar a los protagonistas, incluso a personajes más secundarios. Una mujer blanca y un hombre negro viajando entre épocas en los que sus derechos brillan por su ausencia y en las que su unión es o ilegal o por lo menos, no está bien vista, por decirlo suavemente. Una unión interracial en la época de la que procede Nicholas es algo impensable y deshonroso para la mujer y, ojo ahí, para la familia de ésta. Y aunque el siglo XXI no está exento de peligros y la discriminación sigue a la orden del día, la idea de escapar allí es seductora, por motivos evidentes. Que Bracken haya introducido esta problemática en una novela de fantasía juvenil me hace querer darle muchos abracitos. Por que si que lo vemos cada vez más en contemporánea pero ¿en fantasía? ¿scifi? NO, JAMÁS. Bueno quizás no jamás, pero vamos, que poquito. Especialmente si nos vamos al terreno juvenil. COMO NO.

Ya si nos vamos al desarrollo y al carácter de los personajes, decir que estoy satisfecha con todos ellos, aunque el más apasionante es sin duda Sophia, la nieta de Cyrus, cuya ambición la lleva a entablar una extraña relación con la protagonista. Y espero que en el segundo libro tengamos Sophia para rato, porque no solo plantea cuestiones interesantes y es un personaje fuerte PERO REAL, si no que además tiene momentos totalmente surrealistas de no saber si quieres ser su mejor amiga o estrangularla con tus propias manos.

Y por supuesto, no podría faltar el tirón de orejas, señoras, porque aunque la puntuación que le he dado a este libro en Goodreads es de nada más y de nada menos de cinco estrellas, en realidad se quedaría con un cuatro y medio. Y el motivo tiene un nombre. Un nombre que empieza por i. INSTALOVE. Me explicas que necesidad había de hacer esto. ¿Por qué cargarse un libro con tantísimos puntos positivos con un romance precipitado y mal desarrollado? Que se conocen desde hace menos de una semana y ya se han declarado amor eterno. Por lo menos han tenido en cuenta todo lo que implica una relación así, pero vamos, que aún así todo el rollo de amor prohibido tira pa'trás. Creo que la historia entre estos dos personajes podría haber sido mucho más pausada y haber florecido en la siguiente entrega, dándole una evolución sosegada, que es lo que se merece esta novela. Porque en este caso no creo que la historia romántica sobre, pero si que pienso que un desarrollo lento hubiera resultado mucho más adecuado y no se habría cargado la novela de esta manera.

Por lo demás, Alexandra Bracken no me ha defraduado y demuestra que de una distopía (con perdón de la definición de distopía) juvenil apasionante puede pasar a una novela de viajes en el tiempo situada en toda clase de países y épocas sin despeinarse.

Y por si no os había quedado claro, si: me ha encantado.


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