9.2.17

TODOS HABLAN DE SANTA CLARITA DIET


Desde la adaptación televisiva de The Walking Dead (Image Comics) las televisiones y las productoras de cine no han hecho más que bombardearnos con producciones relacionadas con la temática. Poco a poco el público comenzó a cansarse y con la penosa adaptación cinematográfica de Guerra Mundial Z, basado en un libro fantástico (si os gustan los zombies). el punto de no retorno llegó. El espectador comenzó a perder interés, pero como todo es cíclico y la imaginación es limitada, ya hace un par de años que intentan traernos de vuelta a los zombies desde otras perspectivas: tenemos iZombie, Train To Busan o The Girl With All The Gifts como ejemplos de ello. Lo último y con las opiniones más polarizadas hasta ahora es Santa Clarita Diet, la nueva producción de Netflix protagonizada por Drew Barrimore. Y es que las críticas que están recibiendo son o mjuy entusiastas o completamente destructivas. Con Santa Clarita Diet no hay escala de grises que valga.

Sheila es la típica mujer de barrio residencial estadounidense. Vive con su marido Joel y su hija Abby en Santa Clarita, en una casa situada entre la de un policía y la de un ayudante del sheriff que viven en perpetua guerra por ver cual de los dos cuerpos es mejor. 

Sheila y Joel trabajan juntos como agentes inmobiliarios. Un día, vendiendo una casa, Sheila empieza a encontrarse mal, terminando vomitando hasta la primera papilla... y un extraño apéndice de su cuerpo que no se sabe si es un órgano o cualquier otra cosa. A partir de entonces, Joel, Sheila, Abby y Eric, el hijo de los vecinos, comenzaran a investigar el tema, además de tomar drásticas decisiones, como asesinar a gente para que Sheila pueda alimentarse.

Santa Clarita Diet es una comedia. Una comedia que busca desagradar, que a veces abusa del humor de pedo caca pis, pero que no te miente: lo que ves es lo que hay. Gran parte de las críticas se vierten en este punto. El resto, en que es asquerosa. Dicen que la escena en la que Sheila vomita hasta los intestinos es insoportable, y que las partes en las que devora cadáveres para alimentarse, desagradables e innecesarias. Y yo pregunto ¿cómo son capaces de tragarse una película gore, fliparlo en colores y luego salir con estas? En Santa Clarita Diet los elementos utilizados para repeler al público son sencillos y no hace falta fijarse dos veces para ver lo falsos que resultan: vómito que parece puré de verdura y carne humana de goma, de esa que te encontarías en una tienda de disfraces. ¿De verdad es tan desagradable de ver?



Decir que Santa Clarita Diet no tiene un argumento o que carece de sentido es no prestarle demasiada atención a la serie, ya que no solo no estamos ante una serie que no funciona a base de episodios procedimentales (un milagro en estos días), si no que además el nudo y el desarrollo de la trama se alcanzan relativamente pronto. Sheila es un zombi, necesita alimentarse, se descubre que puede haber una posible cura, se busca la cura. En mi opinión está bastante bien estructurado. En mi opinión, claro.

Santa Clarita Diet no es plato para todos los gustos (perdonadme por la expresión), eso está claro. Pero llegados a este punto, no puedo estar más confusa con este tipo de críticas, más que nada por que quienes las vierten no suelen tener reparos en ver cosas como The Walking Dead, que a mi parecer, es mil veces más repulsiva. 

Si no la habéis visto que menos que deciros que la recomiendo. A mi por lo menos, me hace gracia. Y es que dicen que sobre gustos no hay nada escrito.

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