1.7.15

Cine en Junio

Últimamente no estoy viendo tantas películas como me gustaría. La lectura absorbe prácticamente todo mi tiempo libre que no es poco precisamente, y ponerme a ver series o películas no es algo que me apetezca mucho últimamente. Este mes he visto tres, dos de ellas motivadas por haber leído recientemente el cómic y  la novela en las que se basan respectivamente.





El Club del Suicidio, Sion Sono (Jisatsu Sākuru, 2002)
54 chicas se tiran a las vías del tren. Este suceso es sólo el principio de una serie de suicidios en cadena que se extiende por todo Japón. ¿Tendrá algo que ver el nuevo grupo musical Desert? El detective Kuroda intentará encontrar la respuesta, que no será tan sencilla como él desearía...
Vi esta película inmediatamente después de leer el manga homónimo de Usamaru Furuya recientemente publicado por Milky Way en España. Y aún recuerdo el revuelo que causó  en su día, siendo la escena inicial, en la que se ven a 54 chicas adolescentes cogidas de las manos a punto de saltar a las vías del tren, incluso pasada por los telediarios. Por que la verdad, es difícil de olvidar una imagen así. Más de 10 años después me he decidido a ver la película de marras y no he entendido el mensaje de la cinta. No se si sería por las horas (las ocho de la mañana tras pasar la noche en blanco), por mi visión ajena a una sociedad que me es no es la mía y no comprendo; o porque realmente la película es un bodrio considerable, pero la verdad es que terminé como empecé, sin tener ni repajolera de lo que acababa de ver, pero eso sí, con muy mal cuerpo. Manga y película no tienen demasiado que ver, no obstante tienen determinados puntos de encuentro, si queréis llamarlo así, que hacen más disfrutable su lectura y visionado conjunto. Más adelante hablaré del manga, el cual podéis leer tranquilamente sin destripar absolutamente nada de la peli.


Jóvenes y Brujas, Andrew Fleming (The Craft, 1996)
Sara acaba de llegar a Los Ángeles y, aunque al principio se siente aislada entre sus nuevos compañeros de instituto, pronto entabla amistad con tres chicas con las que no sólo comparte la pasión por las ciencias ocultas, sino también poderes especiales. 
Ligera como una pluma, rígida como una tabla... esta es otra de las escenas que mi mente infantil grabó irremediablemente en su memoria. Este mes me he decidido a verla otra vez porque las películas noventeras sobre brujas me pueden, y he de reconocer que esta de pequeña me resultaba aterradora. Y no es gran cosa, pero si os apetece algo del estilo de Sabrina The Teenage Witch con un punto algo más tétrico y al mismo tiempo absurdo, tenéis que probarla.



Lolita, Adrian Lyne (Lolita, 1997)
Humbert es un europeo culto, brillante y atractivo que se instala en una ciudad de Nueva Inglaterra como profesor. Una vez allí, se hospeda en casa de Charlotte, una voluptuosa viuda, que ve en Humbert la encarnación de sus fantasías provincianas. Pero Humbert oculta una herida envenenada: el recuerdo de un frustrado amor de adolescencia. Por eso, Lolita, la hija de Charlotte, se le aparece a Humbert como la materialización de sus sueños. 
Y aquí ya entramos en un terreno algo más... controvertido. Inmediatamente después de leer Lolita, novela que me fascinó, me dispuse a ver una de sus versiones cinematográficas. Fue esta la primera que encontré y por consiguiente la primera y por el momento, la única que vi. Y aunque tiene una banda sonora impresionante y algunas escenas dignas de recuerdo, no le hace justicia ni transmite lo que la novela de Nabokov. Me niego, y repito ME NIEGO a ver como convierten a una niña de 12 años (14 en la película, para evitar más controversias) en una desalmada manipuladora y seductora mediomujer que quiere volver loco al "pobre" Humbert. Porque la verdad es que Humbert la secuestró, la violó y la maltrató, pero aquí puedes llegar a creer que Lolita, a pesar de su juventud, era el amor de su vida. Lolita, tanto como historia como personaje, pueden ser muchas cosas pero no son ni una historia de amor ni una jovencita seductora. Además en la cinta se menciona muy de pasada y sin especificar demasiado la obsesión de H.H. con lo que él llama nínfulas (niñas de 9 a 12 años), con lo que esa sensación de trágica historia de amor queda aún más marcada en la película. Aún tengo pendiente la versión de Kubrick, porque aunque después de esta no me hayan quedado muchas ganas, el mismo Nabokov guionizó la suya así que puede que no sea tan terrible al fin y al cabo... o quizás si, quien sabe.



3 comentarios:

  1. Me llama la atención The Craft *u*
    tiene buena pinta,
    besos

    ResponderEliminar
  2. La que más me ha llamado la atención es The Craft, me encantan ese tipo de películas.
    ¡Un besito!

    ResponderEliminar
  3. Jóvenes y brujas la vi hace unos años y recuerdo que me gustó, aunque me pareció bastante rara en algunos momentos. La volveré a ver en algún momento porque no me acuerdo muy bien y el tema de las brujas me encanta.

    Muá♥

    ResponderEliminar

Design by Winter Studio © 2015.