5.8.20

ABIERTAMENTE HETERO DE BILL KONIGSBERG

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Título: Abiertamente Hetero | Autor: Bill Konigsberg | Traductora: Ana Ramírez Requena | Editorial: Kakao Books | Precio: 17'90€

Abiertamente Hetero es un libro al que seguía la pista desde hace bastantes años. Fue publicado en Estados Unidos en 2013 y un poco después, cuando aún no habían tantas historias juveniles con personajes LGBT en las estanterías españolas, me encontré con este título en inglés, Openly Straight, aunque nunca llegué a comprarlo. Más de seis años después Kakao Books ha publicado en nuestro país este título, y ellos, que son majísimos, me han cedido un ejemplar. No pude leerlo hasta acabar las clases, porque con toda esta movida del confinamiento, las clases telemáticas y trabajos varios, mi tiempo libre estaba dedicado a comer chocolate en el sofá mientras jugaba a Animal Crossing y como todos, me preguntaba qué narices iba a pasar con la existencia humana (y sigo igual, pero eso es otra historia).

En fin, Abiertamente Hetero tiene un planteamiento cuanto menos curioso: un chico gay, abiertamente gay en su casa, en su pueblo, en su instituto, decide irse a un colegio masculino, la Academia Natick,  a pasar el curso internado y una de sus principales motivaciones es precisamente empezar de cero y quitarse la etiqueta de chico gay que tanto le está amargando la vida. Rafe, que así se llama el protagonista, nunca ha tenido ningún problema a la hora de expresar su sexualidad: en su familia y en su entorno le apoyan y le quieren, pero que tengan unas expectativas sobre él simplemente por ser gay es algo que le molesta hasta el punto de irse a un lugar dónde nadie sepa que es gay y sobre todo, poder relacionarse con otros chicos de su edad sin tener esa barrera que ponen cuando conocen su orientación sexual. Porque parece que los heteros son así, y como sepan que eres gay pueden llegar a "tolerarte" pero cuesta que te acepten como uno más, y Rafe echa de menos esa interacción. Así que si, básicamente decide volver al armario, aunque el no lo perciba así y tampoco sea consciente de ello. El problema llega cuando conoce a Ben, un chico con el que se lleva genial pero por el que empieza a sentir cosas... y puede que Ben también las sienta... y es todo muy complicado, porque se supone que Ben es hetero ¿no? ¿NO?

Ya os imagináis que nada es fácil desde que Rafe toma esta decisión, y que no solo es complicado para él, si no también para las personas de su alrededor. Uno de los puntos importantes de la novela es como una decisión personal puede salpicar a personas que quieres, porque a veces no es tan fácil decidir lo mejor para ti y ya está, porque *vivimos en una sociedad* y hay cosas y maneras de hacerlas que pueden dañar a la gente que nos importa, y Rafe, por desgracia, al sacrificar una parte de si mismo en pos del que dirán (porque al volver al armario está el hecho de que no puede salir así como así, porque resulta que sus compañeros son bastante más homófobos de lo que creía al principio) ve enfangarse a todo su entorno con él. Además, allí conoce a sus compañeros de habitación (en realidad, es solo uno, Albie, pero viene en pack con Toby) y son cuanto menos curiosos. Comprende cosas que sabía pero que por su plena aceptación nunca había tenido que ver ni que vivir, principalmente la homofobia, o por lo menos, no de manera tan evidente como en Natick, y le hace cuestionarse su decisión una y otra vez. Además las cuestiones raciales y de salud mental y el choque de ambas cosas también se mencionan en la novela, desde el punto de vista de alguien que es popular, deportista y en principio, sin ningún problema aparente para ser uno más, pero... cuando se es diferente, siempre se va a notar.

Abiertamente Hetero mola, pero no mola porque sea un libro aleccionador, moralista, aburrido, escrito para padres más que para adolescentes, no. Este libro tiene muy claro cual es su público objetivo, y sabe conectar bien con los problemas (si se quiere llamar así) de este target concreto. Es un coming of age, no es una alocada historia de aventuras, aquí por supuesto que va a haber diatribas sobre conceptos como tolerar y aceptar, entre otras cosas. Pero es un libro que además da una historia de un personaje muy real y cercano, con una relación amorosa muy real y cercana (porque lo de Rafe y Ben pasa, vaya que si pasa), con reflexiones sobre la amistad y sobre lo que implica la misma de lo más interesantes que ¿sabéis qué? da igual la edad que tengáis, siguen siendo importantes, porque por mucho que crezcas esas cosas te van a seguir ocurriendo, porque relacionarse con gente no es fácil, y ser quien eres a veces, es más difícil de la cuenta.

Es un libro que ha envejecido bien, siete años a mi no me parecen muchos, pero entiendo que para alguien que en 2013 tenía 10 años pueda parecerle lo contrario, y en ese sentido lo he visto igual de actual, así que este "salto temporal" no influye para nada en la historia. No se, si os gustan los coming of age, la recomendación es clara. Puntos extra además por sacarme de ese gran bache lector en el que llevaba envuelta desde el inicio del confinamiento.

Y de paso, un consejo: pasad por la web de Kakao Books porque solo publican joyas, y dentro de poco voy a hablar del resto de novelas que han ido sacando. No tienen desperdicio.

Y nunca sobra decir que infinitas gracias por el ejemplar.

29.7.20

HABLEMOS DE BALADA DE PÁJAROS CANTORES Y SERPIENTES

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Ya, por fin he leído la precuela de Los Juegos del Hambre, la protagonizada por el que fue el presidente Snow y que en esta historia es solo un chaval de 18 años que no sabe lo que le espera. Y si, aquí va a haber spoilers, porque para hablar bien de este libro, de lo que he pensado mientras lo leía y la sensación que me ha dejado al terminarlo, tengo que destriparlo de cabo a rabo, o quizás no tanto, pero si más de lo que le gusta a la gente normalmente en una reseña...  pero bueno, merece la pena, y porque lo que ha hecho Suzanne Collins con esta historia me parece más que bueno, aunque no le faltan sus peros.

Estamos en el Capitolio, sesenta y cuatro años antes de los primeros Juegos del Hambre que conocemos y diez años después de la guerra de los Distrtitos contra el Capitolio. Un Coriolanus Snow de 18 años se está preparando para un día clave en su vida, el día que hará que todo vuelva a ser como era: los Snow, caídos en desgracia y habiendo perdido su lustre como consecuencia de una mala inversión durante la guerra, volverán a tener el poder económico que les ha sido arrebatado. Para ello, tendrá que ir a la Universidad, y la única manera de permitírselo es dando una buena impresión en su mentoría en los décimos Juegos del Hambre. Porque si, en esta ocasión, como algo especial por ser un décimo aniversario, los alumnos del último curso de la Academia, la institución más prestigiosa del Capitolio para jóvenes estudiantes, serán los encargados de mentorizar a cada tributo de ese año. Así pues, 24 estudiantes para 24 tributos, o mejor dicho, 24 tributos para 24 estudiantes. Coriolanus es el único de ellos que no puede permitirse entrar en la Universidad, así que de esto depende su futuro. Pero cuando le encomiendan a la tributo del distrito 12, todas sus esperanzas desaparecen y tiene que volver a formular un plan. Es una chica, no está bien alimentada porque procede de uno de los distritos más pobres y bueno, está en desventaja contra todos los demás. Es una humillación para él que ese sea el tributo que le han adjudicado, pero no tardará en poner las cartas a su favor.
Esto es un poco de lo que trata en principio la precuela. Y digo en principio porque la verdad es que hay mucho más. Hay que desgranar muy bien varios puntos porque, al igual que la trilogía original, Suzanne Collins ha conseguido transmitir ideas muy claras con un personaje tan peligroso y mezquino como Snow. Porque si, aunque al principio podamos casi empatizar con él y su situación, no tardaremos en darnos cuenta de que Snow no ha llegado a donde llegó por ser una víctima manipulada de su entorno, si no que tuvo elección, siempre la tuvo, y por supuesto, eligió lo que le convenía a él y a sus intereses ideológicos.


Lucy Gray Baird, así se llama la tributo del distrito 12. Tenía miedo de la presentación de este personaje, de cómo resultaría ser, un reflejo desdibujado de Katniss. Creo que muchos teníamos esa duda. Pero cuando se presenta el personaje, ya vemos que no tiene nada que ver con ella.
Me gusta Lucy Gray y me gusta lo que hace Suzanne Collins con Lucy Gray en la novela. Porque si, evidentemente, entre Snow y Lucy Gray se crea una historia de amor, pero... es que no es una historia de amor.

Para hablar de esta historia hay que tener muy claro como es Coriolanus en este relato. Si, no tiene dinero, su familia ha perdido el prestigio y comparado con sus compañeros, es un muerto de hambre. Pero eso no le convierte en buena persona, no le convierte en alguien con quien puedas empatizar, porque el germen del Snow que ya conocemos ya está en Coryo, así es como su prima Tigris le llama (si, esa Tigris), y todo esto reluce en cuanto empieza a establecer relación con su tributo. Porque para Snow Lucy Gray es suya, y su supervivencia no le trae más beneficio que la posibilidad que él pueda ir a la Universidad, y aunque dice que se acaba enamorando de ella, lo que sigue sintiendo es una profunda posesión. Durante los Juegos, pocas veces piensa en Lucy Gray, no siente una preocupación real, y por supuesto, tiene una costumbre de remarcar que ella NO ES DE LOS DISTRITOS que demuestra que Coriolanus piensa que los Distritos son eriales animales y el Capitolio la auténtica civilización ¿y cómo si no iba a sentir amor (o lo que el cree que es amor) por una chica del 12? Imposible, ella solo tuvo mala suerte y quedo atrapada allí, pero en realidad... en realidad podría ser incluso del Capitolio. Es nauseabundo ver como Snow intenta justificar cada acción, cada pensamiento en favor del Capitolio pero no solo eso, acciones y pensamientos fascistas, que reflejan que  de verdad piensa que es superior a esos chicos de los Juegos, que son unos salvajes.

Así es como se establece esta historia de amor que, por supuesto, yo no creo que Lucy Gray estuviera enamorada de él y se dejara engañar, ni mucho menos. Lucy Gray es una víctima, arrojada a una matanza, en la que tiene que sobrevivir y su única posibilidad es un chico que dice estar enamorado de ella. Supervivencia, ni más ni menos. Coryo sintiendo que Lucy Gray es de su propiedad, Lucy Gray, viendo en Coryo la única posibilidad de sobrevivir en la trampa mortal que son los Juegos del Hambre. Sencillamente, la actitud de Lucy Gray no la podemos ver tan claramente porque, aunque este narrado en tercera persona, en todo momento estamos en la cabeza de Snow, son sus sentimientos e impresiones las que conocemos. Pero si nos fijamos en los actos de Lucy Gray, en las pequeñas pistas que se nos dejan, esta muy claro: ella no le quiere, solo quiere volver al Doce viva.

También, para entender a Corionalus y ver de una vez por todas que siempre ha sido como es, tenemos que hablar de Sejanus Plinth. Mi pobre Sejanus. Sejanus, el hijo de un magnate del Dos que pudo comprar su acceso al Capitolio y que jamás se sentirá parte de él, y que jamás verán los demás como parte del Capitolio, siendo además visto como un traidor a los ojos de sus compatriotas del Dos. De Sejanus Corionalus no piensa nada bueno. No le gusta que venga del Dos, que su familia lo haya perdido todo y que una familia de los Distritos haya llegado al Capitolio ¡cómo se atreven!, no le gusta que tenga objeciones sobre los Juegos y le parezcan una monstruosidad e incluso piensa que intenta eclipsarle cuando al ir a visitar a su tributo, le ofrece comida, en lugar de pensar que realmente quiere alimentarle y ayudarle, no como él, que sus relaciones con Lucy Gracy desde el principio empezaron por su propio y único interés. Le gusta pensar que Sejanus es tan retorcido y malpensado como el, que todo lo hace por su propio interés, y que cuando se opone a ciertas ideas (los Distritos son unos salvajes, el castigo de los Juegos está justificado...) lo hace o porque es estúpido o por quedar por encima de los demás de una manera moral. Pero no, Sejanus y Coryo no tienen nada que ver, y sin embargo, cuando Coryo ve que llevarse bien con Sejanus le puede beneficiar, no duda en hacerlo, y Sejanus, el pobre, cae engañado y piensa de verdad que son amigos... como hermanos.

Hablo muchísimo de Snow aquí, pero es que de Snow trata esta novela. Y me parece que Collins lo ha hecho genial. En los dos primeros capítulos casi te engaña y te hace creer que Coriolanus es bueno, o decente al menos, pero en nada te das cuenta de que no es así, y según avanzan las páginas... todo es peor. Si quieres que las cosas le salgan bien, es por la supervivecia de Lucy Gray, o por Sejanus, o por cualquier otro personaje que si se lo merezca y dependa de él. Pero cuando se llega al último tercio de la novela, ahí personalmente no podía más que desearle lo peor, porque ya nadie dependía de él, y porque sabes que haría lo que fuera por ascender y volver a recuperar el "buen nombre" que tuvo su familia, llevándose a cualquiera por delante.

Pero vamos a cambiar de tercio y hablemos de un par de cosas que me han gustado de la historia: los sinsajos, las saetas y la Bandada. Cuando llegan al Doce, empezamos a ver una serie de guiños muy bien construidos hacia la trilogía original. Conocemos el odio de Snow por los Sinsajos, su origen. Vemos también la historia del árbol del ahorcado, y por qué se prohibió la canción. Y la Bandada, la familia de Lucy Gray, un grupo de artistas que se ganan la vida dando conciertos. Aquí se puede especular con que alguno de ellos fuera el antepasado de Katniss ya que todos provienen de la Veta y su padre cantaba de tal manera que los sinsajos se paraban a escucharle, al igual que sucede con miembros de la Bandada. Si esto es cierto o no, quedará al aire, pero a mi me gusta pensar que si.
Aquí también se nos muestra el origen de muchas cosas que se ven en la trilogía original, vemos como eran al principio los Juegos del Hambre, muchísimo más rudimentarios, vemos que los cambios que vinieron después fueron consecuencia directa de todo lo que salió mal en estos. Y es super interesante, porque no lo hacen de un plumazo, si no que a lo largo de la novela se van planteando todos los problemas que van surgiendo y al final es cuando se decide como solucionarlo. Y asi es como llegamos a ver los Juegos de Katniss, que poco tienen que ver con los de Lucy Gray.


No es una precuela innecesaria, para nada. Es cierto que el ritmo decae en un par de ocasiones, pero aún así lo que se cuenta amplia un universo, una historia que si bien en un principio podríamos creer que iba a estar hecho deprisa corriendo y mal, las piezas que crea Collins encajan tan bien y de manera tan natural que se nota que, aunque haya sido por la pasta ¿que más da? Está bien escrito, bien encajado y lo ha convertido en una historia necesaria, algo que otras autoras (tose) no pueden decir.

Podría hablar mucho más de las acciones de Coryo, de todo lo que me ponía nerviosa, de todo lo que demuestra que no es un personaje construido para que empaticemos con el como mucha gente, de manera incomprensible, ha entendido. Pero la verdad es que no me apetece, solo quiero que leáis el libro y descubráis el resto por vosotros mismos, porque merece la pena.


16.6.20

BAJO EL METAL DE IRENE MORALES

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Título: Bajo el Metal | Autora: Irene Morales | Editorial: La Galera | Precio: 17'50€


Tenía muchísimas ganas de leer Bajo el Metal. Lo reservé en mi librería de confianza en cuanto supe que admitían encargos y aunque tardaron un poquito en traérmelo, por fin llegó, y por fin pude leerlo. Y puedo decir que no ha sido una decepción en absoluto. Ha sido una gran lectura pero vamos al meollo... ¿de qué va esto?

Estamos en Japón, año 2304. Los androides son ilegales, pero, de alguna manera, Akaashi, un neómano, el tipo de androide más avanzado y raro de encontrar, ha llegado a manos de la yakuza y necesita una reparación. Aquí es donde entran Hotar e Ichiro, dos mecánicos famosos en toda la ciudad por aceptar todo tipo de encargos y además, ser más que buenos en su trabajo. Aceptar este trabajo es arriesgado, pero también supone un gran ingreso de beneficios, así que Hotaro dice que si. Y así es como sus vidas, más o menos tranquilas, se empiezan a complicar. Porque Akaashi es mucho más que un androide, tanto como para él como para el mundo.

Bueno a ver, vamos a ver, como empiezo yo hablando de Bajo el Metal. Porque vaya movida. Es que me ha gustado mucho y claro ¿de qué comienzo a hablar primero? Digamos que si hay algo que me ha fascinado de esta historia es sin duda los personajes. Es que vaya tela. Y nunca mejor dicho, porque la red de personajes que se teje en esta historia y que casi todos por no decir todos, estén conectados o acaben estándolo de una manera o de otra es una locura. He de confesar que he llegado a perderme en ciertas ocasiones con la cantidad de personajes que maneja esta historia, culpa mía, porque ponerme a leer justo antes de quedarme dormida no era la mejor de las ideas, y es que hay que estar muy atento a quién, cuándo, dónde y por qué. Son muchos personajes, muchas relaciones distintas entre ellos, tanto que puede llegar a abrumar, y no lo digo como algo negativo porque este para mi ha sido el corazón de la novela. Ni el Barrio Escondido, ni el Japón del futuro, ni la historia de los robots... no. Los personajes y sus problemas que, sorpresa, vienen dados por culpa de otros personajes de la novela. Que dicho así suena de lo más corriente, pero os prometo que no, que esto es una pasada, que es un universo el que hay dentro de cada personaje y cada relación es otro microcosmos hasta que se juntan todos y se crea lo que es Bajo el Metal. Hasta los que en un principio no crees que vayan a tener relación la acaban teniendo y no deja de resultar sorprendente y lógico al mismo tiempo. A su vez, obviamente hay personajes más relevantes que otros. No puedo decir que Hotaro por ejemplo esté entre mis favoritos, pero cuando entra Karma en acción, o boi, ahí me dan la mandanga que yo quería. Vamos, que hay personajes para todos los gustos.

En cuanto a ambientación, probablemente es uno de los puntos mas raros de la novela. Es Japón, hay roboces y yakuzas, gente que se viste con kimonos y yukatas, visitas a los templos... pero al margen de estas cosas puntuales no mucho más indica que eso sea Japón. Tampoco puedo ponerle mucha pega, puesto que es un Japón del futuro y vete a saber como estará el mundo dentro de chorrocientos mil años ¿hay que ceñirse mucho a la ambientación? ¿O puede una desviarse un poco del camino? Ciertos elementos tradicionales siguen allí, por lo que... no sé, no es tan descabellado. Tenemos  tendencia a imaginarnos un Japón hiperfuturista, porque el de ahora ya nos lo parece, y cuando nos plantean algo distinto nos choca. No es que esté este al margen de la tecnología pero desde luego no es lo primero que pensamos cuando nos dicen que pensemos en un Japón de dentro de trescientos años.

Hay partes que si que es cierto que no me han acabado de convencer. Esta es una novela con aviso de contenido y no es para menos, porque hay escenas muy duras, y hay que tenerlo en cuenta antes de coger el libro. Mi problema no es ese, en absoluto. Lo que ha pasado es que lo he sentido todo muy precipitado y brusco, una narración que a veces buscaba más el impacto que el comunicar (como digo, mi impresión, probablemente, es más, estoy segura de que me equivoco y la autora no buscaba eso en absoluto) y eran escenas que se me quedaban algo huecas, que era como... si, veo lo que haces ¿y? No me acababa tampoco de creer las emociones que dichas acciones despertaban en los personajes que veían esas escenas, se me hacía un poco artificial, y al ser tan breve y escueto y a la vez gráfico, esa sensación de "te cuento esto porque hay que meter cosas duras pero tampoco mucho" se me ha quedado muy calada. Y me estoy explicando un poco regular pero bueno.

Por lo demás, no puedo mentir, no puedo decir que he odiado Bajo el Metal con todo mi ser, porque no soy capaz. Hay frases, muchas con las que acaba algunos capítulos o pasajes en las que cambia de un escenario con unos personajes a otros, que te dejan pensando. Pero pensando en plan "woa she really did that".  Irene, hija, es que escribes muy bien, permíteme que te diga. Yo no puedo decir más.

Leed Bajo el Metal, cobardes.


31.5.20

CADA SEIS MESES DE CLARA DUARTE

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Título: Cada Seis Meses | Autora: Clara Duarte | Editorial: La Galera | Precio: 17'50€ 

Hablar de Cada Seis Meses no es tarea fácil, porque es un libro que indudablemente va a pasar a engrosar mi lista de mejores lecturas del año, y puede que de la década, aunque aún quede mucho por delante. Esto no quiere decir que no haya cosas que a mi parecer, se puedan mejorar, pero si comienzo así esta reseña, os podéis imaginar que la impresión general ha sido más que buena. 
Pero antes de ponernos con este asunto, habrá que explicar un poco de qué va esto, porque la verdad, un poquito raro si que es.

Hana y Ro, Ro y Hana. Dos chicas que se conocen, se enamoran y caminan por Madrid viviendo una vida acorde a la de dos chicas de su edad, una de estudiante de Bellas Artes por el día y repartidora de comida por la noche, y la otra sobreviviendo con trabajos de baja cualificación, por decirlo de alguna manera, como muchos otros jóvenes en esa ciudad... o en otras tantas de España, o del mundo. Dos chicas jóvenes muy normales, con amigos y un mundo interior propio que desarrollan su relación de manera lenta, progresiva y natural. Pero es que no es todo tan normal. Porque Ro solo existe de marzo a septiembre. Se despierta el primero de marzo y desaparece el 31 de agosto. Y no solo ella, si no que todo su universo, sus pertenencias, los recuerdos y vivencias generados con otras personas y que tengan que ver con ella, también se borran de un plumazo. Y la única que consigue recordarla un primero de septiembre por primera vez desde que existe, es Hana. Hana es lo que lo cambia todo en la vida de Ro y lo que hace que en el transcurso de su relación. ambas intenten comprender por qué como, cuando y dónde se va a desarrollar su vida conjunta. Porque ahora Ro no está sola, ahora a Ro la recuerda alguien, y eso lo cambia todo. A lo largo de dos años condensados en 400 páginas, Hana nos cuenta como se desarrolla toda la situación, como es vivir durante los meses en los que Ro no está y nadie la recuerda y como es que de pronto, vuelva y todo el mundo recuerde que siempre ha estado allí. Y no es sencillo para ella, está claro. Nos metemos muy de lleno en su historia y en lo que cuenta, sufrimos su confusión y pasamos las páginas buscando respuestas. Porque las hay, por descabelladas que sean, las hay.

Y cómo empezar a valorar esta novela... Como he dicho, no es sencillo. Hay un montón de componentes en ella que me han hecho recordar mis veintipocos años (parece mentira que este año cumpla 29). Las fiestas, el sexo, los amigos, tan diferentes entre si pero a la vez... a la vez no tanto. El cansancio de tirar de alguien y decir hasta aquí y a la vez no ser capaz de cortar el vínculo, la vida de estudiante, sobrevivir. Todo es muy real y acorde a la edad de los personajes. En estas historias a veces se escriben a personajes de 20 o 21 años que se comportan como adolescentes de 15 y no cuadra nada con ese proceso vital por el que están pasando, o también ocurre lo contrario, que se ven personajes de 21 que actúan como personas de 30 y cuando sucede esto, no se es capaz de ubicar al personaje. Aquí no ha pasado esto. Su manera de vivir (unos universitarios, otros, sobreviviendo como se puede en una ciudad que te puede comer vivo y con los sueños propios de la edad y el objetivo de pasarlo bien), sus expresiones, su forma de hablar y relacionarse con familiares y amigos... todo indica que están en la edad que la autora les ha puesto.

He de decir que mi gran inconveniente con esta novela no es otro que la forma de expresarse de los personajes. Y a ver, no me entendáis mal. Clara escribe muy bien. Mi problema se basa en que aunque si que es reconocible que por las expresiones y la manera de hablar se nota que todos ellos están en una edad concreta, también es cierto que todos hablan igual, se expresan igual. Es cierto que cuando estás en un círculo concreto, puedes acabar con dejes de tus amigos, de tu gente cercana. Lo que no es ya tan normal es que todos los personajes hablen así. Y las repeticiones constantes, frases muy cortas... un par de personajes puede ser. Todos es improbable... irreal. Y cansado, porque la historia, al estar narrada por Hana, era como un diálogo constante entre todos esos personajes que algunas veces no sabías si estaban colocados o directamente eran tontos del culo y se habían caído al nacer. Dicho esto, ha sido lo único de la novela que me ha lastrado la lectura y que en mi humilde opinión se podría mejorar. Dar una voz propia a cada personaje no es sencillo y aunque a veces lo lograba (Álex era el que más personalidad tenía de todos ellos en cuanto a voz propia, además de Hana, que parecía prestársela a los demás) la mayoría del tiempo era algo tedioso. 

Por lo demás a mi es que Cada Seis Meses me ha fascinado. Desde el comienzo, en el que Hana empieza a explicarnos el origen de que se llame Hana y no de otra manera y nos explica retazos de su infancia, hasta el final, en el que llega la conclusión que en parte puedes ver venir y en parte no, porque es una de las múltiples opciones disponibles en un mundo en el que una persona existe durante seis meses y durante otros seis no. La relación entre Ro y Hana es muy bonita, se crea desde la casualidad, como la mayoría de las relaciones (o quizás todas, si lo pensamos bien) y vemos como poco a poco todo crece. La manera que tiene Hana de expresar lo que siente por Ro es preciosa y a mi me ha hecho sentir muchas cosas bonitas, y qué decir de la naturalidad en la que desde el principio se aborda la relación entre ambas. Si, son dos chicas, pero no va de eso la novela. No es una novela sobre una salida de armario, o de lucha de identidad. Simplemente se da que ella y Ro son dos chicas y se quieren y ya está. Y cómo necesitaba por fin leer algo así de simple.

La manera en el que el tiempo pasa en la historia, en la que se nota que son dos años, que no es un parpadeo, se nota que ahí ha pasado tiempo real, que los personajes han vivido sus vidas y no ha habido simplemente una elipsis y de pronto te plantabas a final de año, eso también está muy logrado, ha sabido transmitir el paso del tiempo y ha sido como vivir dos años en dos días y no voy a decir que sea algo raro de ver en otras novelas, pero si es algo difícil de plasmar. 

Es difícil ahondar más sin hacer spoilers, porque de verdad que hay libros que tienes que dejar que te sorprendan. Este es uno de ellos. No hablaré de personajes secundarios, tampoco de los que aparezcan a lo largo de la novela, porque tenéis que conocerlos. Con saber simplemente esto, es suficiente. Aunque alguna cosa no me haya acabado de gustar, está claro que la balanza se mueve al lado positivo (muy muy positivo), y que sin duda, lo recomiendo. No puedo decir mucho más. No sé, leedlo. Solo eso. 


14.5.20

EL BESO NÚMERO 8 DE COLLEEN AF VENABLE Y ELLEN T. CRENSHAW

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Título: El Beso Número 8 | Autoras: Colleen AF Venable y Ellen T. Crenshaw | Editorial: La Cúpula | Precio: 19'90€

Después de Laura Dean me ha Vuelto a Dejar, tenía muchas ganas de leer El Beso Número 8. La única correlación que los une es la editorial que los publica en España, que trata de temas LGBT y que está dibujado y guionizado por mujeres, pero supongo que por esos puntos en común, tenía tantas ganas de leer este cómic justo después del otro. La cuestión es que no lo hice hasta ayer. Lo he tenido en el escritorio durante meses, mirándome y suplicándome que lo leyera y yo, mientras tanto, fingía que ahí no había nada. Hasta que bueno, me dio por ahí y jo, que pena no haberlo leído antes. Porque me quedé en vela leyéndolo hasta el final.

Mads, Cat, Laura. El trío protagonista de esta historia, pero a quien seguimos por todas las páginas es sin duda a Mads, Amanda como la llamaron sus padres. Las tres pasan por una etapa complicada, la de ser adolescentes y crecer, todo ese rollo... pero detrás de este aparentemente simple coming of age hay bastante más. Porque un día Mads descubre que su padre y mejor amigo le oculta un secreto que le incumbe a ella muy de cerca, y su negativa a hablar de ello hace que se distancien. Además, el núcleo de los personajes es profundamente religioso, las tres chicas acuden a un colegio religioso y sus familias son muy creyentes, lo cual también afecta a esta etapa y a ciertos problemas que van surgiendo según se desarrolla la historia.
Y es que Mads está loca por Cat, aunque no pueda decirlo en voz alta, y no sea capaz de admitirse a si misma que esos son sus sentimientos y que ese es el motivo por el que no ha vuelto a besar a un chico. Esto, sumado a que Adam, el hermano pequeño de Laura está constantemente intentando algo con ella, hace que su mundo sea bastante complejo. Un secreto, sentimientos que no sabe aceptar, una persona a la que no sabe como rechazar, un núcleo de amigas que más tarde o más temprano está destinado a desaparecer... la vida siendo la vida, vaya.

Si que es cierto que en principio puede parecer que El Beso Número 8 tarda en arrancar, recreándose mucho en el día a día de Mads, que es la verdadera protagonista de la historia. Pero esto es necesario para entender todo lo que llegará después y hacer que empaticemos con ella o por lo menos, la comprendamos bastante mejor que de no haber sido de esta manera. Una vez superado este pequeño bache, aunque no lo llamaría así, la historia arranca y su verdadera problemática también. Como he dicho, es una historia con un trasfondo LGBT que se mueve en una comunidad religiosa, lo que es muy interesante, ya que intenta alejarse de los tópicos sin rechazar la realidad y pintarnos un mundo ideal que rara vez existe. Sinceramente, hay tantos ríos  abiertos en esta historia que acaban desembocando en el mismo mar, que es complicado dar una visión completa de todos, pero lo cierto es que funciona extremadamente bien, incluso con su ritmo pausado es difícil querer dejar de leer.

Ver el crecimiento y la evolución de Mads, de como es necesario muchas veces poner distancia de por medio para poder ser una misma y todo lo que conlleva  convertirse en una persona adulta me ha recordado a mi propio periplo, y creo que todos podremos vernos reflejados de una manera u otra en estas páginas. Una historia cercana y muy real, con las típicas cosas demasiado raras para la vida real que a todos nos pasan y también las cosas aburridas.

Para mi, un acierto de principio a fin.

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